KRONIKÓN DEL 2002

 

Comenzamos este año Gaudí con el brillo del euro y lo terminamos pringados por el chapapote. Nos adaptamos rápidamente a la nueva moneda, a los nuevos precios, y a limpiar el dinero negro, que sale de su escondite como los caracoles. El Prestige lo babea todo, también, de negro. El terrorismo lo hace de rojo, donde puede y Garzón se convierte en su detergente. El Gobierno vasco se lleva muy mal con el central y su enorme bandera de la Plaza de Colón. El Plan Ibarretxe, el pago del cupo y la sucesión de Arzalluz se convierten en temas casi obsesivos. También el botellón, los hackers, los sistemas antipiratería, la TDT, el Bio Bac, los weblogs, las antenas de telefonía móvil y el quinto nieto del rey. Y seguimos preocupados por el sida, con el mal de Creutzfeld Jacob, que vuelve a los hombres como vacas locas. Alarma con la violencia en las aulas cuando conocemos episodios de matanzas y secuestros en institutos de Alemania y España. Nigeria aplica la sharia a Safiya y Amina, dos mujeres a las que condena a la lapidación, pero el mundo civilizado consigue detenerla. Las misses no acuden, ese año, al mundial, en ese país, y la arman. Consideran que Michael Jackson es el artista del siglo XX.
La economía mundial, de pena. La Argentina en un corralito sin puertas y la española perdiendo un 48%. Galletas Fontaneda se convierte en símbolo de la situación y las movilizaciones consiguen un acuerdo. Mac Donald tiene que despedirse de algunos de sus trabajadores. Pero disfrutamos con Rosa de España en Eurovisión y con los triunfitos, que venden más discos que Alejandro Sanz, el rey de los Grammys. “Hable con ella” y “Los lunes al sol” son las pelis del año, pero dicen que los españoles vamos menos al cine. Denzel Washington y Halle Berry triunfan en los Óscar.
Por el mundo, igual. EEUU encelado con los talibanes afganos, que rabiosos se cargan los budas de Baniyan. Se crea la cárcel de Guantánamo y Bin Laden es el malo de todas las películas. Palestinos e israelíes igual, los irlandeses algo mejor, la guerrilla colombiana y los maoístas, a lo suyo, los chechenos la lían en el teatro Dubrovka de Moscú. Nosotros enredados con el Perejil y Gibraltar. Se producen catástrofes naturales y de las otras. Este año nos dejan Cela, Chillida, Ives Saint Laurent, José Hierro, Marsillach, Billy Wilder, Thyssen, Bernaola y pillan en USA al asesino del tarot.

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