KRONIKÓN DEL 2001

 

El terrorismo insiste y persiste, pero Garzón y la policía se apuntan importantes éxitos. Se empieza a hablar, en serio, de la violencia de género, se proponen diferentes planes para su erradicación y Carlos Navarro, “Yoyas”, es el héroe de la tele. España se pone a la cabeza del fracaso escolar y se habla de la violencia en las aulas. “El Bola” triunfa en los Goya, “Torrente 2” en las taquillas y “Operación Triunfo” en la tele. “Amelie” nos redime y enamora a todos. Se habla del asesinato de Rocío Wanninkhof, de los cinco millones de niños víctimas de la explotación sexual y de los pederastas informáticos. Harry Potter vuela sobre todos los males y la huelga aterriza en Iberia. Tenemos el agujero milmillonario de Gescartera, el Plan Hidrológico y la pastilla del día después. Y la Koplowitz: ladrones de obras arte por valor de 50 millones de dólares, que son detenidos a los pocos meses. Mientras tanto, se queman millones de vacas para cortar la encefalopatía espongiforme, se advierte que también las ovejas pueden enloquecer. Y los toros, y los toreros. Cien mil homosexuales se manifiestan en Madrid. Nos llega la fiebre aftosa, el carbunclo, el aceite de orujo, la legionela y los terroristas del ántrax. Se habla de los dos billones anuales de pesetas que nos gastamos los españoles en tabaco y alcohol. Y que hemos convertido en ceniza la cuarta parte de nuestros bosques, en cuarenta años. También incineran, o entierran, al Duque de Alba, Gila, Jack Lemmon, George Harrison, Kathetine Hepburn, Christian Barnard, Paco Rabal, Diario 16 y Le Monde.
Por el mundo, aparte de la bancarrota de Argentina, todo parecido. Juzgan a Milosevic y a Pinochet lo protegen y lo esconden. Israelíes y palestinos se siguen matando a lo bestia. Los del IRA, finalmente, amagan un desarme, y EEUU sigue empeñado con Irak. El terrorismo mundial llega a su cumbre en septiembre, con el atentado a las Torres Gemelas y la historia cambia para hablar de alianzas internacionales, justicias infinitas y libertades duraderas, que no tienen otro fin que detener a Bin Laden, por cuya cabeza ofrecen 1.500 millones de dólares y que es como “El Señor de los Anillos” pero en muy malísimo. Se destroza Afganistán para nada, porque el señor del terror solo aparece en Al Yasira, la tele de los malos. Llega, por fin, el euro.

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