GIPUZKRÓNIKAS, 95/05
 

Gipuzkrónikas es un proyecto que surge en 1995, con la intención de recoger seis acontecimientos relevantes acaecidos en nuestra provincia durante el año, y recopilarlos durante los diez siguientes. Estas noticias se reflejarían en forma de dibujo en el que el rigor periodístico sería relativo, tirando a testimonial, para dejar espacio al humor y a la fantasía. Se acompañaría a cada lámina un texto en el que se reflejarían los datos contextuales correspondientes con el mismo espíritu de las láminas. Se trataba de un proyecto que buscaba acercarse a una Gipuzkoa festiva, a la vez moderna y tradicional, colocada sin remedio en el cauce de la historia universal y navegando en txalupa sobre ella.
Gipuzkrónikas ha recorrido ferias de ganado, fiestas tradicionales, recreaciones históricas y celebraciones especiales con motivo de aniversarios, etc. Ha tratado de tocar temas específicos que se encuentran en pleno debate, como el caserío, el deporte rural o las apuestas. Ha intentado meterse en todos los municipios posibles de nuestra geografía, pero ha sido imposible, pues la mayor parte de las noticias se producen en la capital.
En lo personal, Gipuzkrónikas, ha sido una experiencia que me ha dado la oportunidad y la excusa de conocer lugares que normalmente no hubiera conocido, pues no soy muy dado a los viajes hacia lo rural. De hecho, nunca me han gustado ni el monte ni los pueblos, pero he aprendido, con esta experiencia, a disfrutarlos y a ver en su interior particularidades muy interesantes y divertidas. Me ha tocado conocer sus fiestas, sus costumbres y hasta las vidas y martirios de algunos santos patrones. He tenido la oportunidad de colarme en lugares que, fuera de este proyecto, hubiera sido una imperdonable osadía y he desarrollado un instinto periodístico que me ha hecho disfrutar, a veces como un corresponsal de guerra, y otras como un tribulete deportivo.
En lo creativo, Gipuzkrónikas ha sido el trabajo ideal. Sesenta temas diferentes a desarrollar, como sesenta películas con argumento pero sin guión y la libertad de crearlo contando historias divertidas y fantásticas, que nos saquen de las noticias oficiales de los medios de información oficiales que nos llenan cada día de miserias, desastres y desgracias. Algún enfermo ha diseñado unos informativos en los que parece que las noticias buenas no interesan ya a nadie. Pues sí. A mí me interesan, y disfruto y he disfrutado con las cosas pequeñas, con el esfuerzo por organizar una pequeña romería, una conmemoración en la plaza del pueblo o un homenaje popular al equipo de balonmano.
Por eso Gipuzkrónikas ha hecho surfing sobre la historia telediaria, con sus golpes de estado, sus guerras y de sus atentados. Ha dejado para otro día los terremotos, los huracanes, los maremotos, los incendios, los accidentes aéreos y los naufragios. Hemos encendido la tele local y hemos dejado grabando los grandes informativos para verlos, irremediablemente, pasado mañana. Por esta vez, hemos preferido invitar a la torre de Atocha a la inauguración del Estadio de Anoeta, reunir a Legazpi, Iparraguirre y Cruz Jaka en el tejado de la Antigua de Zumárraga, el día de Santa Isabel, convertir a los remeros de Orio en los renos de San Nicolás, organizar una demostración de gentiles en Ernio, asistir al noviazgo del Celedón y Mary Poppins en Santa Águeda, disfrutar del otro abrazo entre Oteiza y Chillida, esta vez en el Paseo Nuevo, o hacer coincidir las Juntas Generales de Gipuzkoa en Mondragón, con la celebración de Maritxu Kajoi. ¿No es mucho más sano? ¿No es mucho más divertido? Pues eso.

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